jueves, 3 de noviembre de 2016

Pekín

El día 12 de julio salí de mi casa de Collado Villalba en dirección a China, con las mismas dosis de ilusión que de acojonamiento. Y el día 27 de octubre, 107 días y 10.000 kilometros en bici después, entraba en la plaza de Tiananmen en pekín, en un día lluvioso. Mira que no me gusta la lluvia cuando estoy en ruta, pero ese día me daba igual, casi lo agradecí, hizo más épica la llegada a la plaza más mítica de toda China.

107 días de viaje, que han propiciado que cambie mi opinión sobre mi mismo, sobre la importancia de aprovechar cada minuto de nuestras vidas, y sobre el mundo en el que vivimos. La tierra es un lugar maravilloso, repleta de buena gente dispuesta a ayudarte sin pedir nada a cambio, solo hay que salir ahí fuera y descubrirlo. Y no vivir tan contaminados por el bombardeo de malas noticias que nos brindan los medios de comunicación a diario.

La satisfacción de cumplir un sueño, de fijarte un objetivo difícil y acabar consiguiéndolo es enorme, y no hay mayor placer que realizar aquello que te dicen que no serás capaz de conseguir.

"Arriesgate, si sale mal durará solo un momento, si sale bien durará toda la vida"

En fin, que los últimos 4 meses he disfrutado como nunca, y lo mejor no han sido los increíbles paisajes que he visto, como la inmensa estepa kazaja, el desierto en xinjiang, la muralla china o los bosques en Rusia y Ucrania, por citar algunos.
Lo mejor es la gente local de cada lugar, cada persona que paraba delante de mi para ofrecerme agua, comida, o solo para darme ánimos y de paso hacerse un selfie. Y por supuesto la gente que me ha abierto las puertas de sus casas o su ayuda ha sido vital, como Maciek en lublin, vladimir en la granja en ucrania, o el mcgyver ruso que me arregló un radio en mitad de la nada sin tener ni una palabra en común.

"No viajamos para escapar de la vida, viajamos para que la vida no se nos escape"

La última semana ha sido muy especial, al salir de Taiyuan me pasó algo inusual, y es que tuve que darme media vuelta y volver sobre mis pasos. Casi siempre sé las carreteras por las que voy a circular, su altura y si tiene pasos por puertos, con los mapas descargados en el oruxmaps me basta para orientarme.
Pero esta vez salí a ciegas, simplemente vi que la carretera más corta era la G307 y por ella me dirijí, el día era frio y amenazaba lluvia. Empecé a subir un puerto, pensando que duraría poco y pronto empezaría la bajada. Pero aquello no paraba de subir, y empezó a llover con fuerza, a pesar de ir con Toda la ropa puesta enseguida me quedé frio, seguía subiendo y el agua dio lugar a un granizo con un fuerte viento, estaba calado y congelado, y no sabía donde estaba el siguiente pueblo, el paisaje era de montaña, estaría a unos 1500 metros de altura. Así que decidí darme la vuelta y volver a Taiyuan directo a un hotel a darme una ducha caliente. Recuerdo la hora que tardé en bajar el puerto como una de las peores que he pasado.
Me costaba mover los dedos de las manos para frenar la bicicleta y se me hizo eterna. Claramente me ha faltado llevarme alguna prenda más de invierno ahora que se me ha echado el mismo encima.

Al día siguiente, aunque parecía que no iba a llover, no quería saber nada del puerto y decidí ir por otra carretera más al sur a pesar de que daba algo más de vuelta, el paso era solo a 1100 metros de altitud y la lluvia no apareció así que pude acampar sin problema. Un día más tarde como a 50 kilometros de llegar a shijiazhuang, pinchazo en la rueda delantera en una zona de barro y camiones, me paro a cambiarlo, y mientras lo estoy cambiando aparece un simpático hombrecillo interesado en ver qué estaba haciendo un guiri en una zona como esta, se quedó sorprendido de cómo cambié el pinchazo y me dijo que así con las manos llenas de barro no podía continuar, me invitó a su bar a limpiarme y de paso a invitarme a comer y a tomar cerveza, allí pasé una hora divertida con sus amigos intentando enseñarme algo de chino.
Me ofrecieron quedarme a dormir en el bar y fue un error no aceptar por querer hacer más kilometros, ya que la lluvia esa noche volvía a hacer acto de presencia, y fue toda una odisea encontrar hotel en Luquan, al lado de shijiazhuang, me echaron de los 4 primeros en los que pregunté ya que no aceptaban extranjeros, solo me aceptaban en un 5 estrellas en el que me negué a pagar lo que me pedían, así que totalmente de noche y sin ganas de acampar bajo la lluvia me tocaba hacer 20 kilometros más. Que sensación tan horrible es ser rechazado en un hotel cuando más necesitas una ducha caliente solo por ser extranjero, es algo que solo he visto que pase en China y espero que pronto cambie. Por fin al rato encontré un sitio en el que pude pasar la noche.

Y de allí ya solo me quedaba coger la carretera G107 directa a Pekín, una carretera a ratos en obras, pero casi siempre con un arcén enorme en el que rodar era fácil y agradable.
Ahora sí que sentía la cercanía del objetivo y me pasaba el día con una sonrisa en la cara y cantando encima de la bici.

A unos 100 km de llegar había un puesto de sandías en la carretera, la mujer me pegó un grito indicandome que me acercara y me puso una silla para que me sentara a comer sandía, aparqué la bici en el arcén y así lo hice.
Muchos curiosos paraban con sus coches a hacerle una foto a la bici, y de paso a comprar unas sandías. En cuanto había un coche parado haciendo una foto de la bici o un selfie conmigo el resto de coches curiosos paraban a hacer lo propio, y luego a comprar una sandía. Con este panorama la mujer no paraba de atiborrarme a sandía, yo encantado, hasta que estaba realmente lleno y decidí seguir, me costó convencer a la comerciante para que me dejase continuar ya que le estaba atrayendo clientela.
Al final al irme entre sonrisas me dio una sandía para que la metiese en el carrito que fue el desayuno del día siguiente.

La entrada a Pekín, mucho más fácil de lo que había pensado, estaba algo acojonado por el hecho de entrar en una ciudad de 20 millones de habitantes, pero es que en cada calle hay un carril bici enorme, el carril bici de la calle que lleva a tiananmen debe tener lo menos 5 metros de ancho, espectacular. Las sensaciones eran de felicidad extrema, pero también algo de pena, esto se acababa, casi 4 meses yendo de un lado a otro con la bici llegaban a su fin, y era extraño asimilarlo. Pero como siempre toca quedarse con lo bueno, con el sueño cumplido y con los recuerdos que me perduraran en el tiempo.

Ahora tengo una semana en la que disfrutar con la familia, que ha venido a verme, de Pekín, de la muralla, de la ciudad prohibida, del summer palace, el mercado de la seda, comer algún escorpión en wangfujing, o pasear por houhai entre otras muchas cosas.
Y en breves coger un tren hacia shenzhen para de allí cruzar a Hong Kong donde he quedado con Dani y Luis, a los cuales estoy deseando ver, para ir a recorrer Vietnam y Camboya, cambiando la bici por la mochila.

Pero bueno, eso ya serán otras historias.
Esta es la última entrada del blog, cuando llegue a España tengo pendiente añadir un par de pestañas sobre el material que me he traido y los gastos detallados por países.
Y tengo pendiente contestaros a muchos de los que me habeis escrito, al no ir gmail en China por la censura me es complicado.

Muchas gracias a todos por vuestro apoyo, tan importante durante todo el viaje...

Salud y pedal











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domingo, 23 de octubre de 2016

Taiyuan

Finalmente 8 días que pasé en Xi'an, me ha dado tiempo a patearmela enterita, he echado cálculos de lo que he andado en estos 8 días y me salen unos 100km. De locos jeje. Como bien explica Gustavo en un comentario, de lo más interesante es el barrio musulmán, mi hostel estaba al lado, y todos los días pasaba por allí e iba probando las innumerables opciones gastronomicas.
Lo más típico, lo de siempre, los pinchitos de cordero, y también un turrón casero que hacen a base de martillazos, literal.

Solo cogí el metro una vez, metro que solo tiene dos líneas, aunque hay alguna más en construcción, y vi una imagen insólita que solo había visto antes en televisión, y es que en hora punta, que en China es a cualquier hora, hay unos empleados del metro cuya misión es, ayudados con un palo metalico acabado en curva, empujar y embutir a los pasajeros para que se puedan cerrar las puertas, nos metían como sardinas en lata.

Así que mucho mejor caminar, aunque es una ciudad enorme casi todo lo interesante está dentro de la zona de la muralla, que mide 14km de longitud y está en perfecto estado. El único problema son los semáforos, estás esperando a que el muñequito se ponga verde, y cuando lo hace crees que ya puedes cruzar tranquilamente la calle, JA, aquí en China la cosa no va así, aún con el semáforo en verde para peatones los coches que giran se creen que tienen prioridad, y te pitan como locos para que te apartes porque frenar no van a frenar, no es tarea fácil cruzar una calle aunque esté regulada por semáforo siempre hay que mirar a ambos lados.

Y por supuesto los guerreros, aquí que no se enfade nadie conmigo, es cierto que la primera impresión cuando ves las cientos de figuras a tamaño real que tienen más de 2000 años y fueron descubiertas hace solo 70, te deja impresionado, pero ya está, te dura 5 minutos. La entrada es cara y el sitio está abarrotado de gente. Me parece que, salvo que te apasione la historia o la arqueología, está algo sobrevalorado, y no creo que merezca la pena venir a China solo para ver los guerreros. Pero bueno, para gustos los colores, a mi me decepcionó.

Y por fin llegó el día de recoger el pasaporte, fui a primera hora de la mañana pensando cogerlo rápido y salir a rodar, tenía mono de montar en bici, y estaba algo agobiado, después de estar tanto tiempo recorriendo el mundo por lugares deshabitados como el desierto o la estepa kazaja, el verme "atrapado" tantos días en una ciudad tan grande, no sé, no me sentía agusto y quería salir cuanto antes de allí. En este viaje he confirmado algo que ya sabía, no me gustan las grandes ciudades, soy mucho más de pueblos, donde la gente es más cercana, más amable y más hospitalaria, esto es solo mi opinión.
Pues no lo tenían listo por la mañana, y me lo dieron por la tarde, así que decidí pasar una noche más en el hostel.

Al día siguiente madrugón y etapa rápida hasta Huayin, por fin salí de Xi'an, más fácil de lo que pensaba gracias a los increíbles carriles bici. Allí en Huayin tocaba otra vez pasar dos noches en un hostel, porque estaba la siguiente atracción que quería visitar, la montaña Huashan.

Cuento rapidamente la historia de esta peculiar montaña, es una montaña sagrada para los chinos y es típico para ellos el ascenderla desde hace años.
Está considerada como una de las montañas más peligrosas del mundo y por lo visto el número de accidentes mortales era elevado, sin embargo es una montaña que para el público extranjero ha sido desconocida hasta hace poco, y a medida que ha ido aumentando el número de visitantes extranjeros el gobierno chino ha decidido aumentar la seguridad.
Os pongo el link de un americano que la subió hace ya años (antes de que aumentasen la seguridad) y describe la ascensión como lo más peligroso que ha hecho en su vida y la vez que más miedo ha pasado.
http://www.ssqq.com/ARCHIVE/vinlin27d.htm

Yo lo que me he encontrado ha sido que algunos pasos de los peligrosos estaban cerrados, y te obligaban a ir por unas escaleras construidas al lado mucho más seguras, aún así había algún tramo de escalera totalmente vertical, y para acceder a un templo ahora era obligatorio el alquiler de un arnés por 30 yuanes(4€), aún con arnés y todo pasé algo de miedo, ya que el sitio se las trae, hay barrancos de cientos de metros.

De cualquier modo es un lugar precioso y super recomendable para visitar, la entrada es cara, pero aquí sí merece la pena pagar lo que cuesta.
El único problema es que hay dos teleféricos hasta la cima, te metes la paliza a subir y cuando llegas arriba te encuentras con miles de personas haciendose la fotito en los 5 picos.
Yo no cogí el teleférico ni de subida ni de bajada, 8 horas de ruta coronando todos los picos, llegué al pueblo hambriento, le pregunté al del hostel por un sitio para comer contundente y me llevó a un restaurante que por 10 yuanes(1,30€) me pusieron la sopa de noodles más grande que nunca vi, no dejé ni rastro.

Y hasta aquí lo bueno y bonito, a partir de huashan mountain las cosas se han torcido un poco debido sobretodo al clima.
Tocaba continuar dirección Pekín, allí es donde me dirijo finalmente, salí del hotel lo más tarde posible y decidí que iba a ser una etapa corta, me dolían las piernas y tenía agujetas, al final me fui animando y salieron 100km, después de 10 días sin hacerlo, tocaba volver a montar la tienda.

La carretera horrible, aunque el arcén es ancho y está perfectamente asfaltada y puedo rodar sin problemas, el tráfico es asqueroso, y digo asqueroso porque el 90% de vehículos que me adelantan son camiones, camiones y más camiones, que sueltan un humo denso negro y pegajoso.
Y el cielo se empezaba a poner más y más negro, se avecinaba tormenta y no tardó en empezar a caer el aguacero, 3 días seguidos de lluvia y la previsión da por lo menos 2 más, la suma de agua más porquería de los camiones da como resultado un chapapote que se me pega en la piel y en la ropa. Ha sido horrible meterse en el saco, que ya estaba mojado, teniendo frio, estando sucio y sin ropa seca o limpia que ponerme al día siguiente.

Por suerte ayer, encontré una casa en construcción, no me lo pensé dos veces y acampé en su interior, pude pasar una noche más o menos caliente. La casa estaba abarrotada de mosquitos, había miles, y por primera vez no me picó ninguno, así que ya sabeis el truco, si quereis que no os piquen los mosquitos, hay que embadurnarse todo el cuerpo con chapapote jeje.

Y así he llegado a Taiyuan, una ciudad de 4,5 millones de habitantes, bonita y moderna, con carriles bici bien construidos con un bolardo en cada entrada que impide a los coches circular por ellos, todo un lujo.
Por supuesto he llegado empapado y congelado, no he encontrado el hotel que tenía reservado y he acabado en otro más caro.
He tardado unos 20 minutos en ducharme hasta que dejó de caer agua negra al suelo..

Con el clima así, no me apetece visitar nada, así que día de descanso en el hotel, y mañana continuamos con el viaje. De verdad que puedo soportar el frio, pero la lluvia me está empezando a hartar. Agghh

Estoy a solo 500km de Pekín, de cumplir un sueño, pensé que los últimos días iban a ser más relajados y disfrutando de cada pedalada, pero con este tiempo me está tocando bregar y bregar. Desde que salí de casa siempre he pensado en las ganas que tenía de llegar a mi destino y de hacer el mayor número de kilometros para llegar lo antes posible, pero ahora que estoy tan cerca hay una parte de mi que no quiere que esto se acabe..

Muchas gracias a todos por vuestros ánimos, son un empujón, un viento a favor, una carretera de descenso, un día soleado, que tanto necesito estos días...






















domingo, 9 de octubre de 2016

Xi'an

En la última entrada dije que el conductor del autobús me había pedido dinero al final del viaje, solo por puntualizar, cuando me bajé me hizo el gesto del dinero con la mano y me dio un papel con algo escrito en chino.
A los dos días en Lanzhou pude mandarle a Dani una foto del papel para que me lo tradujese, y me indicaba que habíamos llegado y que si quería salir de fiesta o quedar en la ciudad, y me dejaba su teléfono.
Así que con toda seguridad no me estaba pidiendo dinero, sino que me lo estaba ofreciendo. Otro ejemplo más de la hospitalidad china. Impresionante.

La ciudad de Lanzhou, sin más, rodeada de montañas, mucho tráfico, mucho caos, mucha moto eléctrica, y muchísimas motos de reparto.
Las motos de reparto, son vehículos con una rueda delantera y dos traseras, y un gran cajón en la parte de atrás para llevar la carga. Hasta aquí todo normal, el problema es que vas andando tranquilamente por la acera, y estas motos te pitan continuamente para que te quites, como si la acera fuera suya, y más te vale quitarte si no quieres que te atropellen, al principio me indignaba con ellas, pero aquí la gente está acostumbrada, así que no me queda otra que adaptarme y dejarlas campar a sus anchas por las aceras que están construidas para los peatones..

Es la provincia de Gansu, y el cambio con Xinjian ha sido abismal, como si hubiera cambiado de país, aquí los chinos ya son 99% Han, y el desierto ha desaparecido por completo, el paisaje es de montaña, todo verde, lleno de arrozales, muy bonito.

Durante el viaje he dormido en todo tipo de lugares, la mayoría de las veces son sitios preciosos, hoteles de mil estrellas en bosques, parques, praderas etz. otras en sitios que no lo son tanto, como debajo de un puente, pegado a alguna autopista, o en el arcén de una carretera cortada.
Pero lo de esta semana está siendo insuperable, y las acampadas están siendo todas en montañas con acantilados y vistas desde lo alto de las ciudades o de los arrozales. Muy muy bonito.

Salí de Lanzhou por la nacional, para salir un pedazo puerto, un buen rato de subida rodeado de cientos de camiones que me pitaban y me saludaban. Pero lo peor estaba por llegar, tras coronar el puerto empezaba la bajada, la carretera de un solo sentido en cada dirección, y de repente atasco. Lo que era un carril en cada dirección se convirtió en 5 filas de coches en dirección bajada. De locos, una fila en el arcén de bajada, que me impedía adelantar, 3 filas en los dos carriles, y una última fila en el arcén de subida, TODAS en dirección bajada. Los pocos coches que intentaban subir no podían ni por el arcén. Todo el mundo pitando como locos, y yo cabreado pidiendo a los coches de delante que me dejasen un poco de espacio en el arcén, pero no había manera. Los coches de al lado que me veían se reían y me grababan, no es una zona muy turística, y pocas veces habrán visto a un guiri en bicicleta cabreado intentando adelantar coches.

A la primera opción me fui directo a intentar entrar en la autopista, y cuál fue mi sorpresa, que ahora en cada entrada a la autopista hay unos operarios que me impedían amablemente el acceso a la misma. Pero no desistí, unos kilometros más adelante la nacional y la autopista iban en paralelo muy cerca una de la otra, separadas por una valla metálica, en un momento esa valla estaba arrancada, así que cruce por un caminito de tierra, y pasé el carro y la bici por encima del quitamiedos, y me colé en la autopista, al rato me adelantó un coche de la policía, me miraron, sonrieron y siguieron adelante.

Pero mi querida autopista G30 daba un rodeo, y me cambié a la G310, la que ha sido sin duda la carretera más bonita por la que he rodado nunca, poco tráfico, rodeado de montañas, y pegado a un rio. Así rodé fácil hasta la ciudad de Tianshui, donde paré a desayunar y a comprar una cámara para la bici. En la puerta de la tienda de bicis había 3 chicos jóvenes de unos 22 años con sus mtb. Uno de ellos hablaba buen inglés. Y me dijo que salían justo ahora hacia Xi'an. Genial, yo también voy para allá, les dije. Cuando les pregunté que dónde iban a dormir, ya que vi que no llevaban material de acampada, me imaginé que irían a hoteles, me dejaron flipando con la respuesta.
Iban desde Tianshui hasta Xi'an, del tirón, sin parar a dormir, non stop. 360km. Acojonante.

Pasé con ellos uno de los mejores días del viaje, me he cruzado con un montón de viajeros desde que salí de casa, pero todavía no había compartido un día completo con alguno de ellos.
Aquí había piques en cada subida, a mi me lastraba el carrito y ellos iban casi sin peso, solía coronar los puertecillos el tercero, algún ataque les metí en llano donde no se nota tanto el carro y les costaba cogerme, pero cuando la carretera tiraba hacia arriba, que era a menudo me hacían sufrir de lo lindo. En fin, entre risas, piques, y un paisaje de ensueño se me pasó el día volando.

Cuando paramos a comer en un restaurante, pedimos pasta, yo estuve hábil y me adelante y le dije a mi colega que la mia no fuera picante por favor. Me la prepararon aparte, sus platos tenían un color rojizo y el mio no, y os puedo asegurar que aún así picaba. Jeje pero estaba riquísimo, no me dejaron pagar, aunque me parece que costaba 15 yuanes el plato(2€).

Siempre suelo buscar donde acampar antes de que anochezca, pero ese día con la compañía aguanté lo máximo posible, y me vi rodando con ellos bien entrada la noche. Estuve muy tentado de seguir toda la noche con ellos, pero no sabía como iba a aguantar mi cuerpo el hacer 360km del tirón, sin dormir, aparte de lo peligroso de rodar de noche. Y decidí pararme a acampar.
Les enseñé la tienda y les gustó, me dijeron que en el futuro querían hacer un viaje como el mio. Nos despedimos entre abrazos y en solo dos días quedaríamos en Xi'an.

Al día siguiente me desperté echando de menos la compañía, encima me di cuenta que llevaba un radio partido, paré a cambiarlo, y mientras lo arreglaba paró a mi lado un grupo de unos 10 abueletes con sus bicis con alforjas que también iban a Xi'an. Pues a rodar con ellos, aquí ya no había piques, y era imposible comunicarme, pero me encantó compartir kilometros con ellos hasta la bonita ciudad de Baoji, donde iban a parar a descansar, allí me despedí de ellos.

Y luego la entrada a Xi'an, la cosa se empezaba a poner algo caótica y me colé por enésima vez en la autopista. Llevo haciéndolo desde que entré en China y nunca había pasado nada.
Pues me paró la policía, y con gestos y amablemente me dijeron que no podía ir por aquí, que me tenía que salir en la próxima salida. Así que pusieron los rotativos y la sirena y se vinieron detrás de mi, no sabía donde estaba la próxima salida, así que empecé a rodar rápido por lo incomodo de la situación de llevar a la policía pegada al culo con la sirena.
Pues 20km, 1 hora que estuvimos así, hasta que por fin llegó la salida. No sabía si me iban a multar, pero para nada, solo querían quitarse el problema de encima, que era yo, hasta se despidieron con una sonrisa.

La ciudad enorme, casi 9 millones de habitantes, el día lluvioso, buscando un hotel desesperado. Me echaron de los dos primeros en los que pregunté. Y es que aquí en China el gobierno solo quiere enseñar a los extranjeros los hoteles bonitos y hay en muchos que no se admiten extranjeros.
Así que acabé en lo que ha sido hasta ahora el hotel más caro del viaje, 300 yuanes (42€).

Al día siguiente busqué en booking un hostel desde donde escribo esto, el Xi'an warriors hostel. Impresionante, 4€ me cuesta la noche en una habitación de 8 camas. Los dueños supermajos, hablan inglés mucho mejor que yo, y me están ayudando con los tramites de renovar el visado.
Tramites que ya están en camino y me tienen parado aquí una semana. Lo máximo que había parado eran 3 días en praga, y aquí voy a estar una semana.

La ciudad impresionante, ayer quedé para comer con los colegas del viaje en bici. Lo más típico es una hamburguesa china, y diferentes sopas con pasta. Todo riquísimo y barato. Y me ayudaron a comprar una Sim china, vuelvo a estar medio comunicado.

Y varios medios de comunicación se han interesado por el viaje, así que no he parado de hacer entrevistas. Gracias a todos ellos..

Ahora cuando tenga 30 días más de visado fresco se amplían las posibilidades, y todavía no sé si ir hacia Hong Kong o hacia Pekín, pero eso es lo bueno, que tengo una libertad absoluta de hacer lo que me de la gana, esta semana lo decido...